miércoles, 9 de octubre de 2013

PETROGLIFOS DE MORILLAS - CAMPO LAMEIRO

PETROGLIFOS DE MORILLAS
CANEDA
CAMPO LAMEIRO


Petroglifos en Campo Lameiro
     A unos 20 kilómetros de Pontevedra se encuentra el municipio de Campo Lameiro, hacia el interior, y allí una serie de petroglifos que con razón se han considerado la mejor muestra en su género de toda Galicia.


     Allí podemos ver la Laxe da Forneiriña y la Laxe dos Carballos (carballo = roble). Tambien el Outeiro dos Cogoludos (outeiro = altozano). Laxe, en gallego, es una roca o peña que aflora a la superficie con formas más o menos aplanadas, donde ha sido posible grabar las figuras que aquí comentamos: círculos, cruces, formas zoomórficas, ciervos en un número de varias decenas de rocas o laxes. Practicamente todo el municipio está jalonado de estas rocas y sus inscripciones



Petroglifos
     En el territorio gallego conocemos al menos tres periodos con arte rupestre al aire libre: Neolítico (IV y III milenios a.C.), Edad del Bronce (II milenio) y Edad del Hierro (I milenio a.C. hasta el s. III d.C.).


    En Galicia son los petroglifos la forma en la que aparece el arte rupestre. Los petroglifos más antiguos pertenecen al Neolítico y se asocian al mundo de los dólmenes, también existen grabados pertenecientes a la Edad del Hierro, pero sin duda los más conocidos son los de la Edad del Bronce.

 

     Se localizan en peñascos y piedras graníticas, presentan un surco muy erosionado y, en ocasiones, difícil de observar. Existen dos tipos de diseños: figurativos, que son aquellos que es posible saber qué representan, como por ejemplo los ciervos, los caballos, figuras humanas y armas; y los abstractos, aquellos que no sabemos qué representan, como son las combinaciones circulares.



     Los petroglifos no reflejan la vida cotidiana de las personas que los grabaron. Las comunidades de la Edad del Bronce practicaban la agricultura y la ganadería como base subsistencial. 



     Pero en los grabados no aparecen estas actividades, los únicos temas representados son los relacionados con la caza y la guerra. Los petroglifos nos hablan de aquellas actividades que, posiblemente, la sociedad de la Edad del Bronce consideraba más prestigiosas: la guerra y la caza.


     En las escenas cinegéticas el único animal cazado es el ciervo, esto puede estar relacionado con la importancia simbólica que este animal debía de poseer. En el mundo imaginario de estas comunidades la caza parece ser algo más que una función meramente lúdica o suministradora de alimento.


     Cuando observamos una escena de caza en un petroglifo estamos contemplando una actividad de fuerte contenido ritual y posiblemente iniciática. Los conjuntos de petroglifos se sitúan en las laderas de las sierras, en ocasiones se encuentran rodeando brañas y cubetas así como en las líneas de tránsito que comunican estas zonas con los lugares donde se encuentran los poblados. 


     La gente de la Edad del Bronce vivía en los llanos de la sierra y en áreas inmediatas a la costa. Los grabados se sitúan fuera de los poblados. Si observamos la distribución de petroglifos podemos comprobar que con frecuencia se disponen rodeando las sierras, como demarcando un territorio. 


     Si a esto añadimos que los grabados presentan variaciones estilísticas por comarcas, esto nos puede llevar a plantear que pudiesen funcionar como delimitadores territoriales. 


     En las sociedades prehistóricas el arte siempre estuvo relacionado con actividades de carácter ritual y religioso, es decir, que además de servir como marca territorial, los petroglifos pudieron funcionar como lugares de agregación de guerreros y como indicadores de sitios con una especial carga simbólica.

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XOAN ARCO DA VELLA

PETROGLIFOS DE MATABOIS - CAMPO LAMEIRO

PETROGLIFOS DE MATABOIS
MORILLAS
CANEDA
CAMPO LAMEIRO



     En Galicia son los petroglifos la forma en la que aparece el arte rupestre. Los petroglifos más antiguos pertenecen al Neolítico y se asocian al mundo de los dólmenes, también existen grabados pertenecientes a la Edad del Hierro, pero sin duda los más conocidos son los de la Edad del Bronce.


      Se localizan en peñascos y piedras graníticas, presentan un surco muy erosionado y, en ocasiones, difícil de observar. Existen dos tipos de diseños: figurativos, que son aquellos que es posible saber qué representan, como por ejemplo los ciervos, los caballos, figuras humanas y armas; y los abstractos, aquellos que no sabemos qué representan, como son las combinaciones circulares.


      Los petroglifos no reflejan la vida cotidiana de las personas que los grabaron. Las comunidades de la Edad del Bronce practicaban la agricultura y la ganadería como base subsistencial. Pero en los grabados no aparecen estas actividades, los únicos temas representados son los relacionados con la caza y la guerra.


     Los petroglifos nos hablan de aquellas actividades que, posiblemente, la sociedad de la Edad del Bronce consideraba más prestigiosas: la guerra y la caza.


     En las escenas cinegéticas el único animal cazado es el ciervo, esto puede estar relacionado con la importancia simbólica que este animal debía de poseer. En el mundo imaginario de estas comunidades la caza parece ser algo más que una función meramente lúdica o suministradora de alimento.


     Cuando observamos una escena de caza en un petroglifo estamos contemplando una actividad de fuerte contenido ritual y posiblemente iniciática. 


     Los conjuntos de petroglifos se sitúan en las laderas de las sierras, en ocasiones se encuentran rodeando brañas y cubetas así como en las líneas de tránsito que comunican estas zonas con los lugares donde se encuentran los poblados. 


     La gente de la Edad del Bronce vivía en los llanos de la sierra y en áreas inmediatas a la costa. Los grabados se sitúan fuera de los poblados. Si observamos la distribución de petroglifos podemos comprobar que con frecuencia se disponen rodeando las sierras, como demarcando un territorio. Si a esto añadimos que los grabados presentan variaciones estilísticas por comarcas, esto nos puede llevar a plantear que pudiesen funcionar como delimitadores territoriales. 


     En las sociedades prehistóricas el arte siempre estuvo relacionado con actividades de carácter ritual y religioso, es decir, que además de servir como marca territorial, los petroglifos pudieron funcionar como lugares de agregación de guerreros y como indicadores de sitios con una especial carga simbólica.



Petroglifos de Matabois
     Esta estación está formada por un gran número de piedras gravadas pero que no son muy fáciles de ver. Una de las rocas tiene representaciones de cazoletas, combinaciones circulares y dos figuras de puñales. Uno de los puñales tiene un trazo irregular, la hoja lisa y presenta en un extremo tres perforaciones para sujetar mediante clavos la hoja de la empuñadura. El otro tiene una línea que se interpretó como nervio central. 



     En la siguiente roca hay una figura interpretada como hoja de puñal o de espada, acompañada de un ciervo. La tercera roca está compuesta de cazoletas, un puñal de hoja corta y ancha con gran empuñadura y huellas de animales que se dirigen a una pía pequeña. 


     En la siguiente roca, de pequeño tamaño, hay dos paletas con huellas de animales a su lado (figuras de paletas que también aparecen en Valcamónica, Italia). En las demás rocas se encuentran más puñales y círculos. Esta estación se encuentra cercana a la de A Lagoa. LA cronología se supone de la transición del II al III milenio a. de C.

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XOAN ARCO DA VELLA

domingo, 6 de octubre de 2013

TALLER DE FOTOGRAFIA - MONDARIZ

TALLER DE FOTOGRAFÍA
MONDARIZ
4 e 5 de Outubro 2013


     Mi más grande agradecimiento a todas y  todas y en especial a Natalia Figueroa la tecnico de Turismo del Concello de mondariz.
     Gracias









XOAN ARCO DA VELLA

jueves, 3 de octubre de 2013

PUERTO DE ARCADE - SOUTOMAIOR

PUERTO DE ARCADE
ARCADE
SOUTOMAIOR


     Soutomaior es un municipio de la provincia de Pontevedra (Galicia, España), y una parroquia de dicho municipio.


     El término municipal está situado en el fondo de la ría de Vigo, mayoritariamente al sur del curso del río Verdugo. Su extensión es de unos 24,99 km², en los que se asienta una población de unos 7.144 habitantes distribuidos en dos parroquias, la de Arcade y la de Sotomayor.



     Sus productos gastronómicos más importantes son el vino albariño y las ostras. Su historia gira en torno al Castillo de Sotomaior.



     En el año 2011 la población empadronada en el municipio era de 7233 habitantes, repartidos en dos parroquias, Arcade (Santiago) y Sotomaior (San Salvador).



     El término municipal tiene una superficie de 24,99 km² y linda al noroeste con Pontevedra (parroquia de Puente Sampaio); al noreste con Puente Caldelas; al este con Fornelos de Montes; al sureste con Pazos de Borbén y al suroeste con Redondela. Al oeste se encuentra la parroquia de Arcade, el punto de desembocadura del río Verdugo a la ría de Vigo.



     El límite al norte lo forman, en su mayor parte, los ríos Verdugo y Oitavén, aunque una pequeña parte del municipio se encuentra al norte de estos ríos. Esta zona al norte del Verdugo es montañosa, componiendo el extremo sur de la sierra de la Fracha. El único núcleo de población destacable al norte del Verdugo es la aldea de Comboa.



     Dentro del término municipal, existe dos bienes de interés cultural, bajo la figura de monumentos: el castillo de Sotomaior y los grabados rupestres de Pedra dos riscos, ambos en la parroquia de San Salvador.



Lugares de Arcade:
La iglesia de Santiago de Arcade
     Su construcción data de finales del siglo XII, principios del XIII. Pero una serie de reformas poco afortunadas han echado por tierra prácticamente todos los elementos románicos originales. De lo que subsiste, cabe destacar en el exterior la portada occidental, flanqueada por cuatro columnas (una de ellas con fuste de forma helicoidal); en el interior, el arco triunfal apoyado en dos robustas columnas con capiteles historiados que da paso al ábside rectangular cubierto con bóveda pétrea de cañón.



     A la estructura original se han ido adosando nuevos elementos, como dos insulsas naves laterales y una pequeña capilla bautismal, decorada con una pintura mural con el tema del Bautismo de Jesús, obra de un artista local.

 

     Pero el elemento más negativo, desde el punto de vista estético, es la construcción añadida en el siglo pasado, a finales de la década de los sesenta: una caseta de cemento y ladrillo que se sitúa sobre el ábside y lo oculta totalmente. Un verdadero ejemplo de "feísmo" arquitectónico en Galicia, concebido para ser utilizado como una especie de "salón parroquial".




Río Verdugo
     El río Verdugo tras recorrer los 41 km que tiene su cauce, desemboca en la ría de Vigo, entre los núcleos de población de Arcade y Puente Sampayo (en gallego, Pontesampaio) unidas por un hermoso puente medieval de origen romano. Otros puentes mucho más modernos cruzan el río Verdugo justo en su desembocadura: el puente de hierro del ferrocarril y el puente sobre el que discurre la carretera nacional (ambos construidos en el siglo pasado) y el nuevo puente de hierro para el tren de alta velocidad (instalado en 2010).




Ostras de Arcade
     Para muchos, el nombre de Arcade va ligado ineludiblemente al de sus ostras: las "ostras de Arcade", delicioso molusco apreciado ya en la época de los romanos y que en la actualidad es objeto de una activa exportación.



     Apenas quedan ya bancos naturales de ostras; las que podemos tomar hoy día son producto del cultivo. No han nacido aquí, pero se han hecho aquí. Las crías pequeñas, lo que podríamos considerar la "simiente de la ostra", proceden de Francia o de Grecia. Pero es su cultivo en las aguas de la ría de Arcade, a lo largo de dos o tres años, lo que les da ese sabor especial, inconfundible y único que deleita los paladares más exigentes.



     En cualquier restaurante de Arcade se pueden tomar ostras cualquier día del año. Pero al parecer, es a comienzos de la primavera cuando reúnen sus mejores condiciones. Por eso Arcade ha elegido el primer fin de semana de abril para celebrar su "Fiesta de la Ostra", pretexto para que miles y miles de personas se acerquen a la localidad y den testimonio fidedigno de la excelencia del producto.


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XOAN ARCO DA VELLA

miércoles, 2 de octubre de 2013

LENDAS DO MONTE PINDO

LENDAS DO MONTE PINDO


     Pocos lugares hay en Galicia tan rodeados de misterio y leyendas. Pocos montes tan ligados a una tierra como el Pindo a la Costa da Morte. Su ubicación no puede ser más idónea y, a la vez, más chocante. Una inmensa mole escarpada y árida rodeada de hermosísimas playas y del más peligroso mar. Y a sus pies, el tranquilo y hospitalario pueblo de O Pindo, que se acomoda a sus faldas. Con limpias aguas y un coqueto puerto pesquero.


     El peculiar aspecto de este monte ha fomentado multitud de mitos e historias fantásticas. El Padre Sarmiento aseguró que su nombre obedece a su semejanza con el Monte Pindo de Grecia. De ahí que sea llamado el Olimpo de los celtas. El lugar donde, según la tradición oral, celebraban sus cultos de adoración al sol, a los demás astros y a los elementos.



     La cascada del río Ézaro, uno de los lugares más singulares y bellos de toda la Costa da Morte está repleta de legendarias historias; desamores de princesas, poderes sobrenaturales, encantamientos, ritos... Además es el único río de Europa que desemboca de esta manera sobre el mar.



     La banda izquierda de la desembocadura está flanqueada por la gran barrera montañosa, una mole granítica situada junto a la costa, de formas encrestadas y caprichosas, con profundos valles de difícil acceso, que forma y conforma uno de los lugares mágicos de Galicia, el Monte Pindo, que se eleva 627 metros sobre el nivel del mar. Es famoso porque el color rojizo de sus paredes varía en función de la luz del día. El nombre se debe, al parecer, a la semejanza con el Monte Pindo de Grecia.



     Conocido también como el Olimpo Celta, según la tradición, sus piedras fueron esculpidas por los antiguos celtas, creyendolo morada de los dioses. Otras leyendas hablan de que sus piedras tenían efectos con la fertilidad, donde tumbaban a las mujeres no fértiles para preñarlas. No perdió su carácter sacro durante los siglos siguientes a la cristianización y fue por ello excomulgado por las jerarquías reales y eclesiásticas.



     Existen por doquier leyendas de mouras, de hadas, de tesoros y de serpientes e incluso se han encontrado lápidas que testifican la existencia de cultos mágicos derivados de la antigua religión céltica. Las leyendas referidas a él debían ser abundantes y conocidas ya en el siglo XVIII, para que el padre Sarmiento las hubiese recogido en su diario del viaje que hizo a Galicia en 1745. 


     Se habla de la existencia de dos castillos, uno en el alto de Penafiel, que había pertenecido primero a la mitra compostelana y después a la familia de los Churrichaos, y otro, en el alto del Pedrullo o Casteliño, mandado construir por el obispo de Iria Sisnando II, en el siglo X, y derribado por los Irmandiños.

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XOAN ARCO DA VELLA